Mi Retache
La carta que lo cambió todo: como nació Retache
De izquierda a derecha: mi mamá, Rosy, mi papá Mariano, y yo. Oasis, Coyoacán, CDMX 2025
“En vez de esperar a morir en Estados Unidos,
vamos a dedicarnos a vivir en México”
Mis queridos Retachados,
Mis padres escribieron esa frase en la carta que enviaron al resto de la familia, avisándonos que, al jubilarse después de 25 años de vida en el Midwest estadounidense, se mudarían permanentemente a la Ciudad de México.
Era marzo de 2023.
Yo también podía regresar a México. Eso pensé cuando leí la carta. Había abandonado esa idea hacía muchos años.
Algo cambió. Por primera vez en más de dos décadas, las nostalgias del México que dejé atrás en 1999 se volvieron algo más peligroso: planes concretos de retorno.
Volví el 25 de junio de 2025. Veintiséis años, cinco meses, 23 días y unas 2 horas desde que salí del entonces Distrito Federal para vivir en los Estados Unidos. Y por casi tres décadas seguí el patrón del inmigrante en busca del sueño americano.
Allá me casé.
Allá nacieron mis hijos.
Allá me hice ciudadano
Allá hice toda mi vida.
¿Cómo contribuyo a la sociedad mexicana estando yo en plena transición?La pregunta me pesaba mucho. Sabía cómo contribuir en el norte, pero no en la tierra donde nací.
Ser medio inútil, o cuando menos sentir que lo eres en tu país de origen, no es fácil. Y cuando ya estás por volver, pues menos.
Para despabilarme un poco, acudí al embajador Ivan Sierra, entonces cónsul de México en St. Paul, Minnesota. Un hombre finísimo.
“Para servirle a la banda, no tengo claro qué papel puedo desempeñar,”lequise explicar al embajador. Bueno, no dije literal “la banda,” es embajador caray, pero esa fue la idea.
Aprovechó mi hambre. Frente a mí, en la butaca del restaurante salvadoreño cruzando del consulado, esperó a que yo me atragantara de pupusa y repollo para contestarme.
“En su lugar,” me dijo, “yo usaría mis conocimientos sobre medios y mi experiencia de retorno para construir una plataforma dedicada a la gente que regresa con menos recursos y privilegios que usted.”
Eso fue en diciembre de 2024.
Me lo tuvo que repetir en febrero del 2025 para que me cayera el veinte.
Ahí empezó todo.
Amigos con mayor experiencia me ayudaron a llevar el concepto del dicho al hecho. Amigos como John Yearwood, director editorial en Político, quien me sugirió que tras empezar pequeño, en Instagram por ejemplo, podría construir algo multi-plataforma con más amplia utilidad. Poco a poco esas conversaciones fueron perfilando un concepto sencillo:
Una plataforma tan personal como pública, donde yo contaría mis propios percances de retorno mientras compartía información útil (como trámites, datos, contactos), para quienes estuvieran considerando regresar a México.
Así nació Retache. Pero pasarían semanas antes de que se presentara el nombre.
Pocho, a menudo me dicen así. Y después de décadas en el gabacho, qué más he de ser. Pero en mi mero corazón, siempre seré chilango.
Y más chilango que Chilanga banda de Café Tacvbasolo las quesadillas sin queso, joven.
Justo la ultimísima palabra de dicha rola—perdón, rolón—es:
“retacha.”
No voy a decir que de ahí saqué el nombre. Esa palabra me la sé desde niño. Pero tampoco voy a negar que la estaba tarareando mientras pensaba en el nombre, y como dicen por ahí: ¡Máquinas! Me llegó.
¡Retache!
Mexicanismo que significa devolución, retorno, reintegro, vuelta, restitución o reposición según la Real Academia Española.
Un guiño inmediato entre mexicanos, pero también quería que el nombre fuera lo suficientemente amplio para abarcar a toda nuestra comunidad en retorno. No se me ocurrió nada más preciso.
Retache.
¿Cómo la ve desde ahí?
Antes del primer reel, le envié una foto a Sherisse Szymczak, mi coach de performance cuando reportaba en estaciones de PBS. Quería mostrarle la ropa que pensaba usar para el primer video.
“Todavía ni me peino ni me rasuro”, le dije.
“Ni te peines ni mucho menos se te ocurra rasurarte,” me respondió. Me recordó algo importantísimo: que aunque estaría hablándole a la cámara, no estaría representando a PBS ni a ningún medio periodístico. Retache es para gente normal.
Esla crónica de una comunidad en retorno, incluyendo la mía. Ese cambio me ayudó a entender que en efecto, Retache no es simplemente un esfuerzo periodístico.
La honestidad
La transparencia
El apoyo mutuo
Son nuestros cimientos.
Y los guiones, mi cara desmañanada y el concepto entero de Retache giran alrededor de estos tres principios.
Ay ojón! Acá entre nos, yo pensé conseguiría unos mil seguidores, a lo mucho diez mil para fines de 2025.
Retache lanzó su primer video el 3 de octubre de 2025.
Primero en inglés y al día siguiente el mismo video en español.
30,000 seguidores llegaron en las primeras semanas.
76 mil personas nos siguen hoy.
La cuenta tiene más de 3 millones de vistas. Pero más sorprendente que los seguidores, es el número de “likes”, comentarios y mensajes directos. Solo en los últimos tres meses, nos han llegado 70 mil comentarios.
Es una respuesta increíble.
Gracias.
Algo está ocurriendo. Además de los mensajes contándonos sus experiencias, haciéndonos preguntas y hasta corrigiéndome cuando meto la pata, también han llegado muchas ofertas de ayuda y trabajo voluntario.
Esto se está volviendo una pequeña comunidad.
¿Qué sigue para Retache? Dos temas aparecen más que otros en los mensajes.
Trabajo.
Comunidad.
El próximo artículo, pero para honrar a nuestros seguidores en Instagram, el próximo artículo tratará sobre el mercado laboral en México.
Más allá de redes también estamos buscando formas de ayudarlos a encontrar trabajos sostenibles y a construir comunidades de retachados con intereses afines.
Por eso les pedimos algo sencillo:
Este cuestionario corto (1-2 minutos) nos ayudará a entender:
qué tipos de trabajos buscan,
en qué ciudades
y así poder conectarlos directamente con oportunidades.
Gracias por ver nuestro contenido y por seguirnos. Gracias por dejarme contribuir a esta bella sociedad mexicana tanto en la diáspora como en retorno. Porque tal vez de eso se trata el retorno, es decir, el retache: de ir aprendiendo a vivir en México.
De construir el sueño mexicano aunque aún no sepamos cómo.
Mariano Avila
Retachado